El Japón de hoy. Terremoto, tsunami y energía nuclear.Parte I.

Son días tristes para el pueblo japonés: Una vez más un terremoto ha sacudido su tierra, causando ruina y desolación. Un sentimiento de empatía universal hace que el mundo asista horrorizado a la tragedia que conlleva tal desastre natural.  Agoreros y oportunistas se lanzan a sacarle todo el morbo a la cuestión, sin un atisbo de sonrojo por cebarse del mal ajeno. Y desde países tan lejanos como éste, el ciudadano de a pie sólo puede rezar y desear que superen el desastre de la mejor manera posible.Y creo que lo harán. 
Porque Japón es un país que desgraciadamente, está habituado a los desastres naturales. De hecho, su montaña más emblemático, Fuji-zan, no es otra cosa que un volcán inactivo. Este archipélago se erige sobre la confluencia de tres placas tectónicas de las más importantes, y cualquier movimiento de reajuste entre ellas repercute en temblores y terremotos. Y han tenido que aprender a vivir con esa sombra de desgracia planeando sobre sus cabezas.

Es por esto que en Japón permanecen muy pocos edificios antiguos: Son un pueblo en permanente reconstrucción, que optaron por la madera y el papel como material de construcción al tratarse de los materiales más ligeros posibles, además de aislantes de la tremenda humedad de su atmósfera. Frágiles materiales que también aseguraban un daño “menor” en caso de derrumbamiento por temblores. Y pocos han pasado a la posteridad, porque lo que no han destruido terremotos o tifones, lo han hecho las guerras. 

De la cíclica reconstrucción de sus edificios deriva la popularidad y alto nivel académico y de sofisticación de carreras como la de arquitectura o la ingeniería, donde se llevan explorando fórmulas y materiales para hacer estructuras y edificios más seguros y duraderos. De hecho, en cualquier callejón de cualquier ciudad japonesa se pueden admirar verdaderas joyas de arquitectura de autor, con formas atrevidas y adornos  de artes aplicadas que llegan a ser verdaderas “bomboneras” como viviendas, pequeñitas y preciosistas. En cuanto a su técnica, cada día es más depurada,llegando a lograr que los rascacielos de las zonas de negocios en Japón amortiguen los temblores con unos sistemas de suspensión flexibles que consiguen que los edificios, en lugar de resquebrajarse, se cimbreen como juncos a merced de la tierra furiosa.

Como ejemplo de la sofisticación y precisión de la arquitectura japonesa, una servidora tuvo el honor de trabajar en él edificio que el arquitecto Tadao Ando diseñó para representar a Japón en la Expo de Sevilla’92. El edificio, de tres pisos de alto al que se había de acceder por una escalera mecánica estaba hecho enteramente de madera de teca, pero lo realmente peculiar del edificio era que estaba ensamblado sin haber utilizado ni un solo tornillo, ni un solo clavo.

Ahora es otra vez tiempo de reconstrucción, de nueva creación.

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1 Comment (+add yours?)

  1. japonesca
    Mar 11, 2013 @ 16:52:02

    Reblogged this on japonesca and commented:

    Hoy ya hace dos años de aquel gran desastre. Se han apagado las centrales nucleares, y quizás ahora le llegue el momento a la energía solar.

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