Imágenes de Japón: Paisajes costeros.

El vínculo del pueblo jpaonés con el mar es muy fuerte. País isleño, gran parte de sus recursos los obtiene del mar.
Aquí presento imágenes de pueblos costeros en Agocho, Mie ken.
Paisajes japoneses
Redes puestas a secar.

Paisaje de Ago cho, Japón
Pueblo costero, 1991

Huertos japoneses
Criaderos de algas y ostras.

Paisaje de Japon

El Pabellón de Japón en EXPO’92. El uso del papel y la madera.

EL Pabellón de Japón de la Exposición Universal de Sevilla EXPO’92 mostró detalles muy significativos de la cultura japonesa. En arquitectura, el arquitecto Tadao Ando diseñó un castillo en madera de teca que fue ensamblado sin precisar tornillos ni acolladuras metálicas; edificio que albergaba tres plantas de exposición.

obra maestra dela arquitectura jpaonesaEn la planta superior, se exhibía una gran cúpula hecha con madera y papel de arroz, elemento muy presente en las antiguas construcciones japonesas, mayormente como tabiques interiores de las viviendas.Y es que antiguamente, en Japón se construían las viviendas con los materiales más ligeros posibles, dada la condición inestable de su orografía, sujeta a  abundantes terremotos, así como fuertes lluvias y tifones; de cara a evitar grandes desgracias personales por desastres naturales, las casas habían de ser lo más ligeras posible.

En la planta superior, también se encontraba una exposición completísima de origami (papiroflexia o arte de crear figuras de papel sólo doblando éste, sin usar ni tijeras ni pegamento), a cargo del gran maestro Akira Yoshizawa. También figuraba una maqueta en papel de una ciudad moderna japonesa, donde el centro de la ciudad se reserva a oficinas y comercios, y las casas residenciales se encuentran en las afueras. Una ciudad entera llena de detalles minuciosamente cuidados, todo ello en blanco papel.

El papel de arroz constituye un material omnipresente en la cultura japonesa, y al que se dedican tiendas enteras por su gran variedad y multitud de aplicaciones. Además de ser fruto del aprovechmiento integral de sus cultivos de arroz; en un país montañoso con poca superficie cultivable, sus habitentes debían aprovechar al máximo los recursos de la tierra; así el arroz no sólo constituía un alimento, sino que con las hojas de su cultivo se podía fabricar este valiosísimo material, ligero y altamente resistente.

También se pudo admirar ya en la segunda planta de este Pabellón de Japón, la recreación de una fiesta popular japonesa, la de la floración del cerezo, hecha completamente con papel de arroz. Figuras humanas con atuendos coloridos, árboles de cerezo en plena floración, formando un alegre y llamativo cuadro campestre, mostrando al tiempo diferentes aspectos de su cultura: Su disfrute y admiración por la naturaleza y su respeto hacia el papel, aprovechándolo no sólo como herramienta cotidiana, sino también como canal de manifestación artística.

En el aniversario de Akira Yoshizawa, el gran maestro del origami.

Hoy se celebran 101 años del nacimiento del gran maestro Akira Yoshizawa, un hombre que dedicó su vida a crear diferentes figuras de papel sin usar pegamento, dándoles forma a través de los pliegues del papel. Al final de su existencia (marzo 2005), sumaba aproximadamente 50.000 figuras distintas de origami. También fue creador de una técnica de origami con papel húmedo, para darle al material mayor flexibilidad y adherencia.
Wet-folding bull

En 1992, tuvimos en España una maravillosa exposición de obras del maestro Yoshizawa: Fueron expuestas en el Pabellón de Japón con motivo de la Exposición Universal de Sevilla, EXPO’92.  Fue gracias a esta exposición que descubrí algo importante sobre materiales y sobre arte, porque esta técnica artística también es  un tributo al papel, milenario y servicial, es magnificar un elemento tan común (y a veces, tan mal utilizado) y darle el estatus de material noble. Como nobles son los árboles de los que proviene.

El proverbio que acompaña esta técnica artística, habla de una de sus bondades: “manos ocupadas, manos felices”. Y para mí es una técnica creativa, disciplinada y matemática.

Japon de hoy: Terremoto, tsunami y energía nuclear. Parte II

 

Como en la peor de las pesadillas, la ola fue avanzando arrasándolo todo a su paso. Ese agua, madre de la vida en nuestro planeta, es poderosa e implacable. Hemos podido ver sus efectos en todos los rincones del mundo, sin poder hacer más que compadecer a los que allí se encontraban. Perdiendo cuando menos, su hogar, si no están llorando a sus seres queridos.

Ante esta situación de caos y muerte, recuerdo las palabras de un compañero japonés sobre el miedo a la muerte. Se daba que se tenía que probar una reciéen construida montaña rusa, novedosa en su concepción, además de ostentar entonces el record de ser la más larga del mundo. Ya la habían testado con sacos de arena, pero los trabajadores de Parque España, entre los que yo me contaba, ibamos a tener el honor de ser los primeros humanos en subir al artilugio. En seguida, la aprensión: “Esto es un experimento, ¿y si algo va mal?”, le pregunté a un compañero japonés. Su respuesta disipó todos mis temores: “Si quieres subir, hazlo y no temas, porque si te mueres no te vas a enterar”.

Se trata, quizás, de otra manera de ver tanto la vida como la muerte, dadas sus creencias reencarnacionistas. Recuerdo un fragmento del premio nobel de literatura, Norikazu Oé, que siento no poder citar literalmente, pero el mensaje que reflejaba continúa claro en mi memoria. Corrían los tiempos de la ocupación americana tras el fin de la segunda guerra mundial, y el mismo Oé, entonces un niño, rebelándose ante la situación, huyó al bosque, donde buscó refugio en un árbol y allí pasó una noche. El frío y la humedad le provocaron una pulmonía que lo colocó a las puertas de la muerte. Su madre no se movió de su lado durante las intensas fiebres que padeció. Y él mismo se dio cuenta de que podía morir, y, presa del miedo, le preguntó a su madre: -“Mama, ¿y si muero qué?”. Su madre le contestó: “Si mueres, yo te volveré a parir, y te criaré y te educaré enseñándote las mismas cosas que te estoy enseñando ahora, y así estarás otra vez con nosotros”. Esta es la luz que hace no temer la oscuridad.

En esta ocasión, le ha tocado a Sendai, ciudad que para los españoles resulta ciertamente emblemática. Se da el caso que los primeros españoles que llegaron a las costas de Japón arribaron a Sendai. Y en ese barco viajaba San Francisco Javier, jesuita misionero. Fue un viaje que marcó un punto de inflexión en la historia de Japón, pues les dieron a conocer el uso bélico de la pólvora: pesados arcabuces que pronto los artesanos del lugar aligeraron y afinaron, y que le otorgaron la victoria a aquellos que los poseyeron, terminando así con siglos de luchas entre los señores feudales que gobernaban en Japón.

Me pregunto si la estatua que se erigía en Sendai conmemorando esta llegada de los espeñoles seguirá en pie o también la habrá engullido el mar.

El Japón de hoy. Terremoto, tsunami y energía nuclear.Parte I.

Son días tristes para el pueblo japonés: Una vez más un terremoto ha sacudido su tierra, causando ruina y desolación. Un sentimiento de empatía universal hace que el mundo asista horrorizado a la tragedia que conlleva tal desastre natural.  Agoreros y oportunistas se lanzan a sacarle todo el morbo a la cuestión, sin un atisbo de sonrojo por cebarse del mal ajeno. Y desde países tan lejanos como éste, el ciudadano de a pie sólo puede rezar y desear que superen el desastre de la mejor manera posible.Y creo que lo harán. 
Porque Japón es un país que desgraciadamente, está habituado a los desastres naturales. De hecho, su montaña más emblemático, Fuji-zan, no es otra cosa que un volcán inactivo. Este archipélago se erige sobre la confluencia de tres placas tectónicas de las más importantes, y cualquier movimiento de reajuste entre ellas repercute en temblores y terremotos. Y han tenido que aprender a vivir con esa sombra de desgracia planeando sobre sus cabezas.

Es por esto que en Japón permanecen muy pocos edificios antiguos: Son un pueblo en permanente reconstrucción, que optaron por la madera y el papel como material de construcción al tratarse de los materiales más ligeros posibles, además de aislantes de la tremenda humedad de su atmósfera. Frágiles materiales que también aseguraban un daño “menor” en caso de derrumbamiento por temblores. Y pocos han pasado a la posteridad, porque lo que no han destruido terremotos o tifones, lo han hecho las guerras. 

De la cíclica reconstrucción de sus edificios deriva la popularidad y alto nivel académico y de sofisticación de carreras como la de arquitectura o la ingeniería, donde se llevan explorando fórmulas y materiales para hacer estructuras y edificios más seguros y duraderos. De hecho, en cualquier callejón de cualquier ciudad japonesa se pueden admirar verdaderas joyas de arquitectura de autor, con formas atrevidas y adornos  de artes aplicadas que llegan a ser verdaderas “bomboneras” como viviendas, pequeñitas y preciosistas. En cuanto a su técnica, cada día es más depurada,llegando a lograr que los rascacielos de las zonas de negocios en Japón amortiguen los temblores con unos sistemas de suspensión flexibles que consiguen que los edificios, en lugar de resquebrajarse, se cimbreen como juncos a merced de la tierra furiosa.

Como ejemplo de la sofisticación y precisión de la arquitectura japonesa, una servidora tuvo el honor de trabajar en él edificio que el arquitecto Tadao Ando diseñó para representar a Japón en la Expo de Sevilla’92. El edificio, de tres pisos de alto al que se había de acceder por una escalera mecánica estaba hecho enteramente de madera de teca, pero lo realmente peculiar del edificio era que estaba ensamblado sin haber utilizado ni un solo tornillo, ni un solo clavo.

Ahora es otra vez tiempo de reconstrucción, de nueva creación.

Ukiyo-e 浮世絵 (mundo flotante)

Imagen típica de Ukiyo-e "mundo flotante"

El siglo de oro en Japón ofrece al mundo muestras bellísimas de su apreciación estética. Nació una corriente pictórica que reflejaba por primera vez la vida y costumbres japonesas, muy diferentes en técnicas a las obras coetáneas occidentales. Grabados con motivos de naturaleza, fantásticos o costumbristas, todos ellos reflejo de su cultura.

 

La religión en Japón.

En Japón, conviven de un modo armonioso todas las religiones que hasta allí llegaron. Se entiende como una actitud ante la vida positiva, de amor y respeto por la naturaleza y el prójimo, y en el que cabe todo aquello que se pueda compartir y que sirva de consuelo en la azarosa vida. El sintoísmo es la religión primigenia, de talante animista, en el que la Naturaleza es el reflejo divino. El budismo, tiene múltiples representaciones, ya que revela que todos somos uno y de uno en uno formamos parte del todo.
En fin, cada uno lo llamará de una manera y tendrá un rezo para su Dios, pero lo que realmente es importante, es creer. Y amar.

Previous Older Entries Next Newer Entries

%d bloggers like this: